De Roma a Liverpool en bus (en USA)
Una avenida inmensa, de esas con tiendas gigantescas a la derecha y a la izquierda, carteles enormes anunciando hamburguesas gigantes y pizzas grasientas. Parece que nadie vive por allí, pero el autobús para y cada vez sube más y más gente. Un anciano vestido de duende irlandés, con gorro verde, calzones, barba de varios días y con andares torpes. Una parada más allá, una negra de ciento veinte kilos sube con dificultad un carrito metálico cuadrado en el que lleva el bolso, una toalla y un par de cartones. Se sienta como puede pero su carro interrumpe el paso a un mexicano con ropa muy desgastada que habla por el móvil y que saluda al del gorro irlandés como si de toda la vida, entre frenazo y frenazo.
Así parece que son los autobuses normales en Albany, la capital del estado de Nueva York donde, además de esa ciudad, se puede ir de Amsterdam a Roma, pasando por Ginebra, Liverpool o Siracusa en un santiamén… cosas de los que vinieron por estas tierras hace ya algún tiempo, siglos antes de los rascacielos y de un mercado basado en la gasolina a sólo medio euro el litro…
