Cambridge. Ciudad con encanto.
Si hace unas semanas hablamos de Oxford como ciudad en donde habían salido numerosas personalidades, Cambridge no se queda atrás. Charles Darwin, Sacha Baron-Cohen, John Milton, Jane Goodall, CP Snow, Thomas Malthus, Stephen Hawking, Oliver Cromwell, Hugh Laurie (Dr.House) y un largo etcétera han estudiado en esta ciudad con gran encanto que es igualmente un lugar de obligada visita
.
La ciudad tiene unos 120.000 habitantes, aunque varía bastante en función de la época del año, como buena ciudad universitaria. Se encuentra a unos 80 kilómetros de Londres y se puede llegar a ella facilmente por autobús o tren. Igualmente, el aeropueto de Stansted se localiza a unos 15 minutos aproximadamente de la ciudad, por lo que mucha gente que va a Londres a través de este aeropuerto hace estancia en la capital del condado de Cambrigeshire.
Al igual que Oxford, una de las mayores atracciones de la ciudad son los colegios o colleges, la mayor parte de ellos joyas clásicas de la arquitectura británica y verdaderas obras de arte. Los más destacados son el King College, el trinity College y el Magdalene, aunque todos tienen su historia y sus cientos de anecdotas de personas famosas que ha estudiado en él o bien forman parte de su claustro.
Se sabe de la existencia de asentamientos humanos en el área desde la época del Imperio Romano. La más antigua e inobjetable evidencia de ocupación del lugar, un conjunto de armas de caza, corresponde al final de la Edad del Bronce, alrededor del año 1000 a. de C. Hay aún más pruebas de que en la Edad del Hierro, una tribu alemana (Belgics en el texto en inglés) se asentó en Castle Hill en el siglo I A.C. El primer desarrollo considerable del área se inició el año 40d.C. Castle Hill hizo de Cambridge un punto militarmente estratégico, debido a que desde ese lugar se podía vigilar el río Cam. También era el punto de cruce de la Via Devana, que conectaba Colchester, en Essex, con las barracas en Lincoln, y hacia el norte. Este asentamiento romano posiblemente se denominaba Durolipons. El asentamiento siguió siendo un centro regional, incluso 350 años después de la ocupación romana, alrededor del año 400 A.C. Aún pueden verse en el lugar los muros de edificaciones y los caminos romanos.
La mágia que se respira en Cambrigde es única, y la rivalidad existente con su eterna rival, Oxford, no hace más que embellecer a ambas ciudades para el disfrute del turista. En toda visita es obligado hacer punting en el rio Cam.
