Zanzibar. Paraiso natural.
Aunque Zanzíbar es parte de Tanzania, las islas de Unguja y Pemba, son un universo a parte del resto del continente. Playas paradisiacas, selva, maglares y turismo cultural e histórico. A pesar de ser un par de islas de unos 1550 kilómetros cuadrados, dos semanas se quedarán cortas para ver bien esta parte del antiguo sultanato de Omán. 
Stone town, la capital, es patrimonio mundial de la Unesco y es conocida por sus famosas puertas y palacios de la ciudad antigua. Ciudad de pescadores y aún de trabajadores agrícolas, comienza económicamente a moverse hacia el sector turístico, que cada vez trae más divisas a las islas. Desafortunadamente, esto conllevará a largo plazo una pérdida de identidad y encanto de la isla, que poco a poco está viendo como nuevos resorts se levantan mayoritariamente en la isla de Unjuja -la conocida princpipalmente como Zanzibar y en donde se encuentra la capital-, pero no nos engañemos, los habitantes de las islas de las especias harán que la magia de la isla se mantenga durante decenios.
La ciudad de Stone Town, que parecen sacadas de antiguas películas de aventuras, es una ciudad bulliciosa e intensa que a veces te lleva hasta la extenuación debido a la cantidad de gente que transita por las calles. Podemos encontrar misteriosas callejuelas, preciosas mezquitas, transitados bazares y espectaculares viviendas de estilo árabe. E
No muy lejos de Stone Town, podemos recorrer las plantaciones de especias de la mano del famoso Spice Tour, en donde descubriremos un sinfín de especias como la canela, vainilla, o el cardamomo, y donde podremos aprender sobre su uso en gastronomías, perfumería y cosmética.

Igualmente y no muy lejos de Stone Town, podemos visitar la selva de Jozani, declarada Parque Nacional, en la que habitan especies de monos endémicos, como el mono rojo Colobus. En la selva existen caminos preparados para los amantes del senderismo y de la naturaleza.
Los amantes del submarinismo y la playa tienen donde elegir. La isla de Pemba, al Norte de Unguja, es un paraiso natural para los más duchos en la materia. El turismo no ha tocado aún esta isla, que aún carece de grandes infraestructuras para su soporte, sin embargo, el que aprecie la naturaleza en estado puro, no puede dudar si hacer el viaje o no.
En Unjuga, hay más de 30 playas en donde en su puede hacer submarinismo o bien navegar con un tradicional Dhow, embarcación hecha a mano por los pescadores de la zona. Entre las más famosas, Jambiani, en el Sureste, con su impresionante arrecife coralino, Nungwi, en el Norte, en donde se encuentran todos los grandes resorts y vida nocturna de Zanzibar, y Kazimkazi en el Sur, famosa por el número de delfines que se encuentran en esa zona de la isla.
Excepto durante un breve período entre 1963 y 1964, Zanzíbar nunca ha sido una nación o país independiente por derecho propio. Fue conquistada por inmigrantes persas de Shiraz y más tarde se convirtió en parte de las posesiones del sultán de Omán en 1698. Esto fue después de un período de dominación portuguesa comenzado a principios del siglo XVI, iniciado tras los primeros contactos con este país (a fines del siglo XV). Luego Gran Bretaña tomó posesión y Zanzíbar se convirtió en un protectorado británico.
Los británicos designaron visires desde 1890 hasta 1913 y luego, residentes británicos desde 1913 hasta 1963. Poco tiempo después de ganar su independencia en 1963, fue unido al estado continental de Taganica para formar Tanzania el 26 de abril de 1964, de la cual forma parte hasta el presente.
Puede que el nombre de Zanzíbar provenga del idioma persa زنگبار zangi-bar, que significa ‘Costa de los negros’.
Zanzíbar fue el centro para el tráfico de esclavos del este entre los siglos XVII y XIX, cuando fue reglado por el sultán de Omán. El gobierno británico llevó al término del tráfico de esclavos a fines del siglo XIX bajo el gobierno del sultán omaní Hamoud bin Mohammed, controlado por los británicos.
En definitiva, una experiencia muy recomendable, que merece la pena sobre todo en los meses de Enero y Febrero y parte de Marzo, justo antes de la etapa lluviosa. Son los meses en que hay una menor afluencia de turismo.
