Milán. Arte y lujo en Lombardía.
Hay tantos monumentos y cosas que ver en Milán, que un fin de semana no es suficiente para ver toda la ciudad más poblada de Italia. El eje de la estructura urbana de la ciudad es la Catedral y a partir de ella, debería comenzar toda visita de la misma. 
Milán fue fundada por los celtas del norte italiano alrededor del año 600 a.C. y fue luego conquistada por los romanos alrededor del año 222 a.C., quienes le dieron el nombre de Mediolanum. Desde el período romano, el desarrollo económico milanés se vió favorecido por la situación en que se encuentra la ciudad, cruce entre las arterias de comunicación principales de la zona del Po. En el siglo IV, en tiempos del obispo Ambrosio de Milán y el emperador Teodosio I, la ciudad se convirtió en capital del Imperio Romano de Occidente durante un breve período. En 450 la ciudad fue saqueada por los hunos.
Hoy, Milán es un importante centro comercial e industrial a nivel internacional además de ser el distrito económico y capital financiera de Italia por los servicios terciarios, las finanzas, la moda, la editoría y la industria. Es además sede de la Bolsa de Valores (en piazza Affari) gestionada por Bolsa Italiana, uno de los más importantes centros financieros de Europa y es de gran atracción por las sedes administrativas de decenas de multinacionales. Es uno de los mayores centros universitarios, editoriales y televisivos de Europa. Es sede de la Feria de Milán con la mayor superficie expositiva de la Unión Europea. Milán tiene una de las redes de transporte público más importantes de Italia, que cuenta con tres líneas de metro y unas 140 líneas de autobuses y tranvías.
Entre los monumentos imprescindibles a ver se encuentran: la Pinacoteca di Brera, en donde encontramos una de las pinacotecas más importantes de Italia. Correggio, Pietro Longhi, Piazzetta, Tiepolo, Canaletto e Fattori son algunos de
los pintores más destacados. “El beso” de Hayez es una de las obras más valiosas de la pinacoteca. El museo de Poldi Pezzoli Museum, es uno de los museos privados más valiosos del mundo. El museo de Bagatti Valsecchi tiene igualmente una importante obra pictórica. Es una mansión aristocrática del sigle XIX. El castillo de Sforzesco es donde se encuentra el museo de artes aplicadas, de arte antiguo, prehistoria y finas artes. En el museo Civico Archeologico podremos encontranrnos con innumerables antiguedades del mundo romano. El Museo del Duomo (Museo de la Catedral) muestra los 700 años de historia de la construcción de la catedral. En el Museo d’Arte Paolo Pini tenemos una importante colección de arte contemporáneo. No nos podemos olvidar del museo Leonardo da Vinci Museum de ciencia y tecnología, del Palacia Real y del Museo de ciencia Natural.
En cuanto a monumentos históricos e iglesias, merece la pena visitar Il Duomo, obligada visita. La catedral gótica comenzada en el año 1386 es famosa por su fachada. Si es posibel no se pude perder uno el espectáculo que representa la subida al techo de la misma. Santa Maria delle Grazie tiene el famoso cuadro de la famosa cena de Leonardo da Vinci. Es aconsejable reservar entrada con unos meses de antelación. La bella iglesia románica-bizantina de San Ambrosio fue casi completamente destruida en la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente algunos mosaicos bizantinos fueron conservados.
Los antiguos tranvias de Milán datan de 1928 y todavía dan servicio diario a turistas y locales. Sorprendentemente se pueden alquilar durante la noche para realizar cenas y fiestas privadas. Es muy recomendable moverse en la ciudad a través de este medio de transporte.
Otros lugares de interés que merecen la pena ser visitados son: el castillo Sforzesco, donde la familia Sforza-Visconti residió y gobernó y el Teatro de la Escala, opera house mundialmente conocida. Eso sí, si queremos ir a la Escala haría falta un milagro para encontrar entradas. Aconsejable reservar con muchos meses de antelació.
Como último detalle, destacar los mundialmente conocidos helados italianos. Una visita a Milán, forzosamente merece la degustación de tantos y variados sabores. Prácticamente en todo el centro de la urbe podemos encontrarnos con numerosas heladerías artesanales.
